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PROBLEMÁTICA DEL PEQUEÑO PRODUCTOR PORCINO

PROBLEMÁTICA DEL PEQUEÑO PRODUCTOR PORCINO

El sector porcino resulta ser una cadena de valor con muchos eslabones, eslabones
que presentan, entre sí, diferencias apreciables respecto de sus: necesidades, escala
de sus actores, niveles de cohesión, poder de lobby, acceso a la visibilidad de su
problemática y al crédito, etc.
Nosotros somos representantes del eslabón más básico de esa cadena, el de los
productores primarios y particularmente de los pequeños y medianos productores
porcinos, es decir, LA PORCIÓN MÁS DÉBIL Y NUMEROSA de ese eslabón, pero que
explica la mayor cantidad de mano de obra en contraposición con un negocio de
“capital intensivo” y sin mucho “derrame”, signado por grandes productores.
A través de este subconjunto que representamos, se puede visualizar el arraigo del
colono productor contra el éxodo hacia las grandes ciudades, siendo este último un
camino de ida sin retorno y responde a causas que podemos identificar claramente: la
imposibilidad de sostener las necesidades más básica a través del trabajo, la inversión
pedestre y su resultante (su propia producción), todo lo anterior, llevado adelante en el
mismo lugar donde es oriundo (“en origen”). De manera que resulta evidente, que
atentar contra este conjunto de productores es un error estratégico y político que, mas
temprano que tarde, resultara muy caro.
Si bien la problemática de nuestro eslabón de producción es, como se dijo,
multidimensional, entendemos que la urgencia nos obliga a señalar DOS cuestiones en
particular:
1- La sustitución del productor argentino
2- La formación del precio de referencia (capón en pie)
LA SUSTITUCION
La sustitución del productor nacional es la resultante de un proceso demasiado largo
de FALTA DE POLÍTICAS PRODUCTIVAS, donde la norma fue la desatención sobre los
síntomas más básicos de la enfermedad (inicio de la desaparición del pequeño
productor) que desnudaban, tanto un problema de origen como la mala praxis.
La primera etapa de esta sustitución fue la aceptación de un sistema de producción
primaria absolutamente concentrado (sustitución por escala), un negocio de “capital
intensivo” que inclusive fue financiado desde el mismo Estado, escindido torpemente
de TODOS los efectos colaterales de segunda ronda (sociales) que hemos mencionado.
Una matriz de funcionamiento productivo CONCENTRADO sobre la cual, cualquier
observación internacional refiere a negocios cartelizados, donde un conjunto de empresas suele acordar coludirse para eliminar la competencia, fijando precios,
limitando la producción o dividiéndose el mercado, generalmente de forma secreta.
Pero nada de eso disparó las alarmas y se paso a la segunda etapa que nosotros
individualizamos y denunciamos, la sustitución por importación.
También observamos que la gran mayoría de los grandes productores porcinos (con los
que compartimos el mismo eslabón productivo) NO VENDEN capones en pie, sino que
han integrado varios eslabones, por cuanto un eventual traslado de la renta hacia otro
nivel de la cadena, no representa ningún problema y quizás SI un beneficio.
Debemos señalar que dentro de la misma cadena de valor porcina, ha existido un
sujeto (Industria del Chacinado) que fue y es, en la actualidad, el gran demandante de
carnes porcinas importadas, justificando la sustitución a través de requerimientos de
tipo “no científico”: burocráticos, técnicos o cuantitativos, ajenos a criterios
comprobables, que, si bien en general son utilizadas por los países para proteger la
producción nacional o limitar el flujo de mercancías, en el caso Argentino, OPERARON
A LA INVERSA, SUSTITUYENDO LA MATERIA PRIMA NACIONAL por importaciones
cárnicas.
En el caso de estas importaciones, también señalamos como impropia y dolosa, la
falta de reacción frente a muchas alarmas, ¿cómo puede llegar un producto ganadero a
ser competitivo en el mercado Argentino, cuando a la cadena de costos se le agregan:
costos energéticos de congelación (-18º C), costos logísticos a puerto (en origen),
costos aduaneros, costos sanitarios, fletes internacionales, costos logísticos y de
distribución (locales), etc ?… la respuesta a esto ya fue identificada en todo el mundo y
es “SUBSIDIO”.
Cuando se importan estos productos cárnicos a un país ganadero como Argentina, no
solo se violentan regulaciones sanitarias, sino que, sintéticamente se acepta importar
“SUBSIDIOS”, cruzados, anidados y apalancados… subsidios a “diestra y siniestra”.
SUBSIDIOS que muchas veces son muy difíciles de identificar por su naturaleza y
complejidad, es por ese motivo que, en esta nueva etapa del comercio internacional,
signada por el proteccionismo mas rancio, se omite el señalamiento de “intercambios
justos” introduciéndose el concepto de “INTERCAMBIOS EQUITATIVOS” una formula
simple que permite resolver la complejidad que proponen los intercambios
comerciales que por supuesto incluyen SUBSIDIOS.
De forma tal que NEGAMOS que un productor brasilero o de cualquier otra
nacionalidad, tenga en su poder, secretos relacionados con la cría de cerdos, que el
productor Argentino desconozca, NEGAMOS que los insumos básicos necesarios para
la ganadería porcina resulten, en otro país, con mayor disponibilidad o a precios más
bajos que los del mercado Argentino, NEGAMOS que el derecho a vivir de su trabajo y a
producir sea exclusivo de los productores brasileros o de otra nacionalidad. SOSTENEMOS ENFÁTICAMENTE que el plan “Hagamos Argentina Grande otra vez”, SI
INCLUYE a los pequeños y medianos productores argentinos.
FORMACION DE PRECIOS
En el primer eslabón de la cadena de valor del sector porcino, la variable mas relevante
es el precio del “capón en pie”, es el precio unitario del único bien que producimos.
Uno de los problemas centrales de cualquier política productiva, es la de garantizar que
el resultado de un proceso productivo, que incluye, inversión, trabajo y producción es
una “RENTA”: CIERTA, POSITIVA y PROPORCIONAL.
Cuando estos objetivos no se alcanzan durante un tiempo, el resultado inequívoco es
que los productores desaparecen de manera directamente proporcional a tiempo en
que se verifica esta “FALLA” (el trabajo y la producción solo persiguen la renta positiva)
e inversamente proporcional a la escala del productor (los productores pequeños son
más débiles y desaparecen antes).
Evidentemente estos periodos de “FALLA”, se caracterizan por la escisión entre el
“precio de mercado” y el “costo de producción”, ¿cuanto tiempo puede, un pequeño
productor, mantener su producción sosteniendo quebrantos económicos ?
El precio de referencia para nuestro eslabón productivo, desde hace mucho tiempo en
el país, es PROMAG, un precio que se publica semanalmente y que, a modo de
descripción, el año 2025 aumento un magro 12.22%.
Resulta relevante contrastar la evolución de este valor de referencia (PORMAG) con las
evoluciones de otras variables que impactan en nuestros costos o bien representan
una comparación ineludible: evolución anual del maíz 50.79%, evolución anual de la
soja 75.44%, evolución del combustible 39.5%. Resulta relevante señalar que el índice
de precios al Consumidor aumento en 2025 un 31.5% y el precio del pollo en pie (que
recibe el productor integrado) aumento un 35% en 2025. Evidentemente este precio de
referencia NO SIRVE para el productor porcino, NO PUEDE SER UTILIZADO POR
NUESTRO ESLABÓN PRIMARIO COMO PRECIO DE VENTA, AUNQUE SEA MUY
FESTEJADO POR EL RESTO DE LA CADENA DE VALOR COMO PRECIO DE COMPRA.
Podemos asegurar que el precio PORMAG ha resuelto la pugna distributiva de la cadena
de valor en 2025, pero MUY a nuestro pesar, en contra nuestra, motivo por el cual
muchos productores primarios insisten en señalar lo difusa que ha resultado esa
referencia, mientras tampoco faltan productores que denuncian abiertamente su
manipulación. Resulta más que relevante, INDISPENSABLE, definir un precio de referencia que resulte
transparente y que oriente la valorización de nuestros esfuerzos productivos,
alejándolo del dominio de los quebrantos.

Febrero 2026
Comisión directica CaPEMppor