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HISTORIA |  LA DELFINA ¿QUIEN ERA EN LA VIDA DE PANCHO RAMIREZ?

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LA DELFINA ¿QUIEN ERA EN LA VIDA DE PANCHO RAMIREZ?

LA DELFINA.
Se dice que esta mujer rubia pertenecía a la nobleza portuguesa afincada en San Pedro del Río Grande, en Brasil, y que por tal origen nobiliario se la apodaba “La Delfina”.
También se dice que fue tomada cautiva por Ramírez durante los enfrentamientos de Artigas con los portugueses y, según la tradición, Pancho Ramírez se enamoró de ella, hasta el punto de romper su compromiso con Norberta Calvento, hermana de uno de sus mejores amigos.
La Delfina estuvo junto a Ramírez desde entonces, acompañándolo en todas sus batallas. Las narraciones sobre ella la describen como una excelente amazona, muy experimentada en el uso de las armas.
Vestía uniforme militar: chaqueta roja con charreteras de coronel, y un chambergo con pluma.
El día de la muerte de Ramírez fue rescatada por el segundo de Ramírez, el leal general oriental (uruguayo), Anacleto Medina.
De este modo La Delfina se sumó a lo que quedaba del ejército en retirada que, comandado por Medina, pudo fugar a través del Chaco y llegar a Entre Ríos.
Una vez allí se puso a las órdenes de Ricardo López Jordán, medio hermano de su fallecido jefe, que asumió la conducción de la provincia, pero, a fines de octubre, se exilió en Paysandú, Uruguay.
Finalmente, la Delfina se instaló en Concepción del Uruguay, donde falleció, en 1839.

La figura de la concubina de Francisco Ramirez, que ha pasado a la
historia simplemente como la Delfina, aunque poco se sabe de ella, ha
atraído la atención de los historiadores. Era una portuguesa, cuyo
origen aún se desconoce, a la que Ramírez capturó en los
enfrentamientos de los portugueses con Artigas. Se dice que esta mujer
rubia pertenecía a la nobleza portuguesa afincada en San Pedro del Río
Grande y que por tal origen nobiliario se le apodaba la Delfina.
Tomada cautiva, Ramírez se enamoró de ella, hasta el punto de
romper su compromiso con Norberta Calvento, hermana de uno de sus
mejores amigos. La Delfina estuvo junto a Ramírez desde entonces, en
especial en el frente; hábil como amazona y en el uso de las armas,
vestía uniforme militar con charreteras de coronel. Sin que por ello no
fuera considerada una mujer de simple belleza y valiente

El día de la muerte de Ramírez fue rescatada por Medina y salvó su
vida. Cruzando el Chaco logró regresar a Concepción del Uruguay,
donde sobrevivió 18 años a su pareja.
Dicen que todavía en los pagos de Entre Ríos, se escuchan los
sollozos de una mujer apasionada, que sufrió hasta el día que le llego la
muerte el vacío del amor de su hombre.
“Cuando un hombre, que es joven y se cree inmortal, siente que todo
se derrumba (…) busca a una mujer. Cuando todo se derrumba, la
mujer queda, resiste. Nadie sabrá decir, nunca, por qué”.
El 10 de julio, una partida cordobesa lo alcanza en Río Seco y sufre una nueva derrota. Emprende la retirada con sólo 12 hombres y sin darle respiro, los cordobeses lo persiguen, alcanzando a su amada rezagada cuando bolean su caballo. Al verla en peligro, vuelve sus pasos para salvarla y en un intento desesperado atropella a lanzazos al tropel enemigo, donde recibe una descarga que lo hiere mortalmente. Aferrado todavía al cuello de su fiel caballo recorre unos metros y cae muerto sobre el terreno, cubierto por su poncho rojo. Dos temas más: don Anacleto Medina que moriría con más de 90 años, rescató a la Delfina y la llevó hasta Concepción del Uruguay cruzando los páramos santiagueños y los montes fangosos del Chaco. El otro tema es que durante muchos días, Estanislao López, exhibíó la cabeza degollada de Francisco Ramírez, sobre su mesa de campaña, y para que el espectáculo pudiera durar mas tiempo, pagó 42 pesos a un sangrador para embalsamarla.