GRAVES MOMENTOS OCASIONA LA RECESIÓN PROVOCADA POR EL GOBIERNO DE MILEI | Más de 100 locales han cerrado en el centro de Paraná

La crisis económica golpea con fuerza a la capital entrerriana y el panorama en el micro y macrocentro de Paraná ya encendió todas las alarmas. Comerciantes, inmobiliarias y entidades empresarias coinciden en un diagnóstico demoledor: caída brutal del consumo, desplome de ventas y persianas bajas por todos lados. Según relevamientos recientes, ya cerraron entre 100 Y 120 comercios en pleno centro paranaense en lo que va del año.
Desde el Centro Comercial e Industrial de Paraná, su presidente Mauricio Benintende calificó la situación como “casi desesperante”, advirtiendo que todos los días aparecen nuevos locales vacíos en la peatonal y calles céntricas. La imagen es cada vez más repetida: vidrieras apagadas, carteles de alquiler y trabajadores que pierden su fuente laboral.
El impacto de la política económica del gobierno de Javier Milei ya no puede ocultarse detrás de estadísticas nacionales. En Paraná, la recesión se traduce en menos ventas, menos circulación y comercios que no logran sostener alquileres, impuestos y servicios. Incluso referentes inmobiliarios aseguraron que la crisis comercial actual “supera a la del 2001 y la pandemia”.
Los rubros más afectados son indumentaria, zapaterías y pequeños emprendimientos familiares, sectores que históricamente sostuvieron buena parte del movimiento comercial de la ciudad. Muchos comerciantes aseguran que las ventas cayeron hasta un 35% y que la apertura indiscriminada de importaciones terminó de destruir la rentabilidad local.
Mientras tanto, crece el endeudamiento con tarjetas de crédito y se profundiza la pérdida del poder adquisitivo. El consumo se frenó, la gente compra menos y los negocios no logran sobrevivir. En las calles transversales a la peatonal San Martín la situación es todavía peor: allí se concentra la mayor cantidad de locales vacíos.
Paraná atraviesa una de las peores postales económicas de los últimos años. Y detrás de cada persiana cerrada no hay solamente un comercio menos: hay familias enteras que quedan sin ingresos, empleados despedidos y una ciudad que lentamente empieza a apagarse.

