FABIÁN ROGEL: TODOS JUNTOS, EN DEFENSA DE LA EDUCACIÓN PÚBLICA
Cómo en los grandes tiempos, obreros y estudiantes, en defensa de la Universidad Pública. Mañana, martes 23 de abril, acompañaré, en términos personales, y junto a quienes estén de acuerdo, la marcha en defensa de la educación pública. Desde la Reforma de 1918, la Argentina y en particular al partido al que pertenezco, fueron profundizando los contenidos más exquisitos que representaron en la educación pública para el país.

Que las universidades no tengan dinero para afrontar su funcionamiento, constituye una manera indirecta de cercenar el derecho que tuvieron los hijos de los trabajadores de ingresar a la universidad.
Los que hablan de la excelencia apuestan a la destrucción de la educación pública.
Además de la democratización en los claustros docentes que constituyó la Reforma de 1918, la Universidad alcanzó un gran prestigio. Para los que hablan mucho y saben poco, hay que recordarles que de la educación pública universitaria, salieron algunos de los múltiples orgullos que tiene la educación pública, entre ellos, los cinco premios Nóbel que dio el país: César Milstein, Luis Federico Leloir, Adolfo Pérez Esquivel, Bernardo Alberto Houssay y Carlos Saavedra Lamas.
Me parece que más allá de las diferencias que pueda llegar a tener con la dirigencia gremial, es un gran acierto que la CGT adhiera a la movilización de los estudiantes.

Los radicales, por nuestra historia, no podemos estar ausentes en esta legítima defensa de la universidad pública. Transcribo una de las definiciones más profundas de Hipólito Yrigoyen: “Yo soñé que la Universidad habría de ser la cuna del alma argentina”.
Y ya que hablamos de representaciones gremiales, sumamos la expresión de uno de los grandes líderes que tuvo el movimiento obrero organizado, Agustín Tosco: “No lucha contra la injusticia solo el que la padece, sino también el que la comprende”.

