EL EGO, LA MÁSCARA DE LA ILUSIÓN.
Sabías que el ego es el número uno en el gusto por aparentar y crear en nosotros las ilusiones de lo que no somos. Con tal de demostrar a los demás que somos alguien?
El ego te hace endeudarte en un auto que no necesitas y cambias uno bueno y barato. Solo para que los demás vean tu éxito. Aunque por dentro estés reventando por las deudas.
El ego es el enemigo que hace que tú vivas siendo quién no eres. No le gusta que tú tengas tranquilidad con lo que posees y con lo que vivirías tranquilo.
No te permite el disfrute de tus cosas, porque inmediatamente las tienes, el ego quiere que tú tengas unas mejores. Por ejemplo; si compras un celular y lo estás disfrutando, el ego te dice que compres uno mucho más oneroso, aunque te endeudes… No te permite ser tu mismo y simplemente disfrutar de lo que tienes, porque quiere que tú aparentes creando una estructuración de vida, basada en la deuda y las preocupaciones que te tocará disimular. Por lo que podemos concluir que el ego goza de hacerte vivir en la apariencia, en vez de dejarte ser.
Al ego le fascina crear separación y de este modo, los que mantienen expectativas muy elevadas y se consideran mejores que los demás, comienzan a juntarse entre ellos y crear lo que llamamos una «clase social». Aunque existan entre estos, muchos elementos que son meramente falsedad ilusoria y nada más… Porque el ego es el amo del espejismo.
Al ego no le gusta unir, mientras que la persona humilde que sabe lo que quiere, es unión, amistad, inclusión, apoyo, lealtad, empatía, consideración, y evita discriminar.
También podemos decir que el ego es un tirano esclavista.
Pero lo hace sutilmente y así, su víctima no lo nota, pero siempre será inevitable que viva estresada y llena de deseos por cumplir, con los que nunca va a dar abasto.
El ego te esclaviza quitándote la tranquilidad a cambio de cosas materiales, y a veces da un amor fatuo, que solo promete sufrimiento a cambio de sexo.
Porque el ego esclaviza utilizando tus debilidades y tus pasiones.
Tú naciste para ser libre, y no ser mortificado por nada. Estás diseñado orgánicamente y espiritualmente, para experimentarte como un ser feliz.



