COVID-19 | Ómicron es la nueva cepa que se expande al mundo y lo pone de rodilla nuevamente
El mundo está comenzando a ser nuevamente golpeado por la nueva variante o nueva cepa llamada Ómicron, la cual afecta en forma contundente desde el sur de África.
¿QUE ES LA NUEVA VARIANTE ÓMICRON?
La variante ómicron, también conocida por el identificador de linaje PANGO B.1.1.529, el identificador de clado GISAID GR/484A y el identificador de clado Nextstrain 21K, es una variante del SARS-CoV-2, el virus que causa COVID-19.
¿ES REALMENTE TAN PELIGROSA Y TAN POTENTE LA NUEVA VARIANTE ÓMICRON?
La identificación de una nueva variante del SARS-CoV-2 en Sudáfrica, caracterizada por un gran número de mutaciones (55 en todo el genoma, 32 en la proteína S o espícula) y el aumento vertiginoso de su incidencia relativa en esa población ha disparado una vez más las alertas a escala mundial.
Varios países han cerrado el tráfico aéreo con Sudáfrica y hay expertos que indican que es «la variante más preocupante que hemos visto hasta la fecha». La OMS la ha elevado a la categoría de «variante preocupante» y la ha designado con la letra griega ómicron.
Pero, con los datos disponibles, ¿podemos aceptar la pertinencia de estas afirmaciones?, ¿se basan en demostraciones o son conjeturas?, ¿cuándo podemos definir una nueva variante como de preocupación y qué consecuencias tiene eso sobre nuestra estrategia frente a la pandemia? Intentaré en los siguientes párrafos arrojar un poco de luz sobre estos temas.
La secuencia genómica de la variante ómicron (linaje B.1.1.529 en el sistema PANGO, o linaje 21K de NextStrain) muestra 55 mutaciones respecto al virus original de Wuhan, 32 de ellas situadas en la proteína S o espícula, la más importante por su papel en la infección de las células y la respuesta inmunitaria.
Muchas de esas mutaciones se han detectado previamente en variantes de preocupación (VOCs) o de interés (VOIs) del virus, como las mutaciones N501Y (presente en las VOCs alfa, beta y gamma), las T95I, T478K y G142D (todas en delta), o se ha demostrado su papel en la interacción con el receptor celular ACE2 (S477N, Q498R), o se encuentran en regiones de unión de algunos anticuerpos (G339D, S371L, S373P, S375F).


