Octubre Rosa: la importancia del diagnóstico y tratamiento precoces
Por: Carolina Furlán
El cáncer de mama es una enfermedad en la que las células alteradas del seno se multiplican sin control y forman tumores, que de no ser tratados pueden causar la muerte. El 19 de octubre se reconoce mundialmente como el Día Internacional contra la lucha del cáncer de mama. Esta fecha conmemorativa es impulsada por la Organización Mundial de la Salud (OMS); busca promover el acceso a chequeos médicos, diagnósticos precoces y tratamientos medicinales.
Diagnóstico y controles
El diagnóstico llega a la mayoría de los casos a partir de un hallazgo anormal en un estudio de control (ecografía mamaria, mamografía y/o resonancia nuclear magnética); los distintos métodos imagenológicos no son excluyentes entre sí y tienen como objetivo principal la detección temprana de lesiones malignas. También existen cuadros clínicos que son detectados a través de la presencia de manifestaciones físicas; como pueden ser la presencia de nódulos, zonas hinchadas o abultadas, cambios en el aspecto de la piel de la mama (enrojecimiento y/o retracción) o la secreción sanguinolenta por el pezón.
Junto con los chequeos médicos convive el autoexamen de mamas, que consiste en palpar y observar los senos de forma regular. Esto ayuda a que las personas reconozcan cómo se ven y se sienten las mamas en su estado saludable y que de esa forma puedan detectar más rápido la presencia de bultos o cambios en la piel. Es importante aclarar que el autoexamen mamario no reemplaza a la mamografía, más bien, cumple un rol de concientización respecto a la anatomía y la salud de los senos.
Ante el hallazgo de cualquier anormalidad, o presentación de cualquier síntoma más arriba descrito, es necesaria la consulta con un profesional médico.
Categorías de riesgo
Las categorías de riesgo son definidas por la probabilidad de contraer cáncer de mama a lo largo de la vida y no por el riesgo de morir a causa de él. En general los porcentajes se distribuyen en riesgo promedio (menor al 15%), riesgo moderado (entre un 15 y 20%) y riesgo alto (mayor al 20%). Los factores utilizados para definir las categorías de riesgo pueden ser de ayuda para el personal médico, teniéndolos en cuenta pueden realizar una rutina de chequeos más personalizada. Los principales factores utilizados son antecedentes personales de cáncer de mama o cáncer de ovario, antecedentes familiares de cáncer de mama o cáncer de ovario, predisposición genética (ser portadora de una mutación genética) y antecedente de radioterapia en el tórax entre los 10 y los 30 años. Las mujeres que no presentan ninguno de los factores nombrados con anterioridad son consideradas de riesgo promedio y engloba a la mayoría con un riesgo estimado de desarrollar cáncer del 12,4%. Otro factor que el personal médico puede tener en cuenta es la edad, ya que el riesgo de cáncer de mama aumenta al tener más años, siendo de 1 en 53 en mujeres menores de 50 años y 1 en 14 en mujeres mayores de 70 años.
Por su parte, las mujeres con riesgo moderado son aquellas con historia familiar de cáncer de mama en parientes de primer y segundo grado, ya sea materno o paterno. Este riesgo se modifica significativamente con el número de parientes afectados; siendo del doble o del triple dependiendo de la cantidad de familiares directos diagnosticados. La edad del diagnóstico de cáncer de mama en el familiar de primer grado impacta de manera crucial en el riesgo, siendo tres veces mayor si el diagnóstico fue antes de los 30 años. Las mujeres que presentan alto riesgo son aquellas con antecedentes personales de cáncer de mama, antecedentes de radioterapia previa en la región torácica entre los 10 y 30 años de edad, así como las portadoras de una mutación genética.
Descenso de la tasa de mortalidad
Durante 2024 se estimaron 20.750 casos de cáncer de mama y se registraron 5.912 muertes a nivel nacional, de las cuales, el 83% se concentró en mujeres de 50 años o más. Por otro lado, entre 2014 y 2024, la tasa de mortalidad por cáncer de mama en Argentina descendió un 14%, al pasar de 17,76 a 15,36 defunciones por cada 100.000 mujeres. El cáncer en estadio 0 (in situ) no es letal y es posible identificarlo en fases tempranas. La detección temprana, el tratamiento precoz y efectivo, reducen la mortalidad de esta enfermedad: mediante la detección temprana por mamografía se reduce la mortalidad entre un 30 y un 40%.
La circulación de información, ser conscientes de los síntomas, poder pedir consejo profesional, el acceso efectivo a los controles médicos, la evaluación, un diagnóstico temprano y el seguimiento correspondiente son las claves para que la detección precoz de este tipo de cáncer se convierta en una posibilidad de tratamiento y no en una condena definitiva


